90º Aniversario de Sans Cullotes

HONRAMOS A NUESTROS FUNDADORES

El próximo lunes 14 de julio, el San Isidro Club cumple nada menos que 90 años de existencia. Son nueve décadas desde aquel acontecimiento bisagra para nuestra historia: el recordado partido entre el CASI y Gimnasia y Esgrima, cuyo tercer tiempo derivó en conflictos, sanciones, y finalmente en la fundación del SIC, exactamente cinco meses después, el 14 de diciembre de 1935.

Ese partido, disputado en La Catedral en un lejano domingo de invierno, es la génesis de nuestro club y el inicio de un camino apasionante, lleno de obstáculos propios de semejante aventura.

No podemos dejar de recordar la epopeya que significó aquella separación, que dividió a la ciudad, al club y hasta a muchas familias. La mayoría de los jugadores de la Primera División del CASI de ese entonces —multicampeones y figuras de enorme prestigio social y deportivo— decidieron partir hacia lo desconocido. Sin cancha, sin estructura ni recursos, pero unidos en sus convicciones, fueron dando pequeños pero firmes pasos en la construcción de un nuevo club: el San Isidro Club.

Emociona repasar las múltiples vivencias que vinieron después: el primer clásico con el CASI en 1937, el primer campeonato apenas dos años más tarde, el descenso en 1946 —un sinsabor lleno de enseñanzas—, las difíciles décadas del 50 y 60 con pocos jugadores pero con el mismo amor por la camiseta, la llegada de “Catamarca” Ocampo y la famosa bajadita, los campeonatos, el crecimiento de los infantiles y juveniles, el desarrollo del hockey, los partidos internacionales, las giras inolvidables…

Hay un dicho que reza: “No hay vientos favorables si uno no sabe hacia dónde va”, y nosotros, como club, tenemos el privilegio de contar con las enseñanzas de aquellos pioneros del SIC. Ellos marcaron la huella, fijaron un norte y siguen iluminando el camino de la querida Zanja de Boulogne.

Quienes los conocieron o escucharon sus historias coinciden en destacar su fanatismo por el club, su visión del SIC como una familia y su entrega total y desinteresada. El Mono Rodríguez Jurado y Juan Lavenás, por ejemplo, además de ser grandes rugbiers, fueron atletas olímpicos de élite, siempre con humildad y sencillez a pesar de sus logros. Roberto De Abelleyra y Luis Cilley fueron líderes silenciosos, que anteponían al equipo por sobre cualquier interés personal. Los hermanos Stewart —el Patón y el Banana—, el francés Conrad y tantos otros fundadores dejaron un mensaje claro de lo que significa la solidaridad con el club y con los demás.

Hicieron un culto de la unión para potenciarse, del esfuerzo para alcanzar objetivos y del respeto como valor superior. Antepusieron siempre sus convicciones. Sin decirlo, nos marcaron como un club de jugadores, por lo cual ellos deben estar siempre en el centro de toda decisión. Nos transmitieron que somos un club de rugby y hockey, donde el tercer tiempo es tan o más importante que los dos primeros.

Cuando eligieron nuestros colores —blanco, negro y celeste— para la primera camiseta zanjera, los mismos que usaban el rugby y el fútbol del CASI, también nos legaron un mensaje de respeto hacia el club de nuestros orígenes. Son apenas algunos de los gestos que dejaron una huella imborrable y que siguen siendo faro para toda la comunidad zanjera.

Como dice otro refrán: “Para saber quiénes somos, hay que saber de dónde venimos.”

Hoy cumplimos 90 años, y es tiempo de agradecer y honrar a nuestros FUNDADORES.
Es tiempo de ir juntos hacia el centenario de nuestra querida institución.


¡VAMOS ZANJA!


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